El cambio en el modelo económico global que se deriva hacia una digitalización de la economía, ha hecho que los centros de datos se conviertan en una herramienta clave para el alojamiento de los servidores de empresas o el almacenamiento en la nube. Pero su proliferación durante los últimos años por todo el mundo genera un debate sobre pegada en el consumo de energía y agua.
En España hay 143 centros de datos con una capacidad instalada a cierre de 2024 de 178 megavatios (MW).
Hay alrededor de 30 centros de datos más en construcción o en fase de proyecto y se espera que la potencia instalada alcance los 737 MW en 2026.
Los centros de datos en España consumieron más de 6 TWh (6000GWh) de electricidad en 2024 y se prevé que este consumo aumente considerablemente, alcanzando los 12 TWh en 2030 (12000 GWh).
Para hacerse una idea la magnitud del consumo, todas las cooperativas socias de Unión Renovables consumen 500 GWh (en 165000 contratos) y generan (incluyendo la generación de las comunidades energéticas) 55 GWh de energía renovable.
Aunque muchos piensen que el consumo de energía de estas infraestructuras es cuestión de grandes corporaciones y gigantes tecnológicos, la verdad es que es nuestra propia demanda de servicios digitales como las aplicaciones y contenido digital impulsa la necesidad de mayor capacidad de procesamiento y almacenamiento. La infraestructura tecnológica debe responder a esta demanda, lo que se traduce en un mayor consumo energético.
Un centro de datos son infraestructuras que almacenan y procesan toda la información digital que mueve el mundo.
Todo lo que hacemos a diario usando nuestras aplicaciones favoritas, desde WhatsApp e Instagram hasta las plataformas de streaming como Netflix, Prime Video o HBO, pasa por estos centros. Lo mismo ocurre con las plataformas de comercio electrónico. Y, si nos ponemos a pensar, casi todas nuestras actividades cotidianas están respaldadas por estas infraestructuras.
¿Seremos capaces de hacer un uso responsable de la energía en la era digital? No hace muchos años, el civismo y el respeto por el medio ambiente se materializaba en una conciencia por el reciclaje o el consumo responsable. En la actualidad parece complejo llamar la atención a una persona para que envíe un nº determinado de mensajes o que solo haga las preguntas precisas a la IA para evitar un gasto energético excesivo.
A medida que la demanda por estas aplicaciones y servicios crece y que la tecnología que los procesa y almacena va evolucionando, los centro de datos deben adaptarse: tienen que ser más grandes, más rápidos, más seguros y, por supuesto, más sostenibles. Todo esto implica más consumo energético.
En España, el 55% de los centros de datos ya funcionan utilizando energías renovables certificadas (PPA), superando la media europea. También destacar que los centros de datos en España consumen grandes cantidades de agua, principalmente para sistemas de refrigeración.
La estimación es que un centro de datos medio puede consumir unos 25 millones de litros de agua al año, o 68.000 litros al día.
Teniendo en cuenta que un centro de datos grande puede consumir hasta 19 millones de litros de agua al día (equivalente al consumo de una ciudad con 10.000 a 50.000 habitantes) y que la mayoría de los centros de datos de nuestro país se sitúan en zonas de Madrid, Barcelona y Aragón.
La IA y el futuro de los centro de datos
La Inteligencia Artificial (IA) ha llegado para quedarse, y con ella viene un aumento significativo en la demanda de procesamiento de datos. Hace apenas unos años, un centro de datos de 50 MW se consideraba grande. Hoy en día, ya estamos hablando de potencias que se miden en gigavatios.
El consumo de energía de una consulta de inteligencia artificial (IA) es significativamente mayor que el de una búsqueda web tradicional, aunque la cifra exacta varía según el modelo utilizado y la complejidad de la consulta.
Si hacemos una comparación una consulta de IA (ej. ChatGPT) se estima que una consulta promedio consume alrededor de 0,34 vatios-hora (Wh) o lo que equivale a mantener encendida una bombilla LED de alta eficiencia durante un par de minutos. Mientras que una búsqueda en una web tradicional (ej. Google) consume aproximadamente 0,0003 kilovatios-hora (kWh) o 0,3 Wh.
Una consulta de IA puede consumir entre 5 y 10 veces más energía que una búsqueda web estándar, o incluso más, dependiendo de la fuente y los parámetros de medición.
Viendo con perspectiva de futuro, se pueden plantear la siguiente pregunta: ¿la digitalización de la economía puede perjudicar a la transición energética?
El crecimiento de la energía renovable con una potencia instalada en la actualidad de 85000 MW (el 66% de la potencia instalada total en nuestro país) va a servir como reclamo para la instalación de más centros de datos y mayor consumo energético. Para ello será necesario aumentar la potencia instalada de generación con renovables para satisfacer la demanda energética de la digitalización de la economía.
Al mismo tiempo, el incremento de la energía renovable puede llegar a los límites de un desarrollo y crecimiento sostenible.
En la actualidad podemos observar como se paralizan parques eólicos debido a su impacto ambiental y humano, como la instalación de más paneles solares está haciendo necesario proyectar más capacidad de almacenamiento (baterías, embalses o hidrógeno) o la necesidad de impulsar la energía eólica marina.
Parece que el incremento de la digitalización de la economía puede absorber una gran parte de la energía renovable generada en el país y quedar a merced de las necesidades de la demanda energética de la digitalización.



